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INVERNADEROS EN MONSANTO PUERTO RICO ELEVAN EL ESTÁNDAR EN INNOVACIÓN, TECNOLOGÍA Y SUSTENTABILIDAD AGRÍCOLA A NIVEL MUNDIAL

INVERNADEROS EN MONSANTO PUERTO RICO ELEVAN EL ESTÁNDAR EN INNOVACIÓN, TECNOLOGÍA Y SUSTENTABILIDAD AGRÍCOLA A NIVEL MUNDIAL

El área sur de la isla de Puerto Rico, sirve de escenario para uno de los proyectos más ambiciosos en innovación y tecnología agrícola de Monsanto a nivel mundial: el establecimiento de invernaderos inteligentes para la conversión sostenible de proyectos de algodón y soya. Innovación en tecnología, eficiencia en operaciones y la optimización de recursos definen los meses que lleva en operación la primera fase de este proyecto, que contó con una inversión inicial de $4.7 millones.

La agricultura en invernaderos inteligentes viene acompañada de la automatización total de algunos procesos de siembra, cultivo y producción. Otros procesos siguen una combinación de automatización y el toque humano de nuestra mano de obra calificada. Éstos han demostrado ser altamente efectivos en la protección contra factores ambientales y permite una operación prácticamente libre de errores que podrían costarle dinero a la compañía. El uso de la tecnología permite además acortar los tiempos de cosecha y aumentar la producción, pero el avance más significativo reside en los adelantos alcanzados en el tema de sustentabilidad.

Mientras una operación en el campo requiere de 40 a 50 acres al año y fumigación de 3 a 4 veces en semana para control de plagas, el cultivo en invernadero solo necesita una fracción del espacio y reduce hasta un 80 por ciento el uso de plaguicidas. Así mismo, el manejo de riego automatizado que utiliza este sistema de invernaderos plantea una solución a la utilización eficiente del agua, pues se utiliza solo la cantidad que la planta necesita, eliminando el desperdicio.

Por más de tres décadas, Monsanto ha mantenido una operación de investigación en la Isla donde se trabaja con la integración de características genéticamente modificadas para el maíz, el algodón y la soya. Esta investigación se conducía siguiendo las formas tradicionales de siembra, riego, control de plagas y cosecha. Los datos recopilados sirvieron de base para que la división “Trait Pipeline and Delivery” de la compañía, encargada de trabajar con el desarrollo de los futuros productos del mercado, implantara en Puerto Rico el sistema de invernaderos inteligentes. Desde Puerto Rico, se trabaja toda la producción de soya que va para América del Sur y que llega a países como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, como también partes del mercado de Norte América. Además, toda la producción mundial del algodón de Monsanto sale de la Isla.

La primera fase significó una inyección directa de $3.5 millones a la economía de la Isla. Las estructuras de invernadero fueron instaladas por contratistas locales en 1.4 acres de terreno dedicados exclusivamente a la investigación y desarrollo de algodón y soya. Allí se trabajan productos resistentes a gusanos, maleza y a la dañina plaga Lygus.

Basta un simple recorrido para notar que estas facilidades están cambiando los parámetros de la agricultura tradicional. La gran mayoría de las funciones están completamente automatizadas, desde el proceso de llenado de tiestos hasta la forma de riego. Cada factor es cuidadosamente medido y controlado. Una computadora maneja todo el riego con sensores que regulan cuando los tanques cisterna proveen agua a cada una de las áreas. También se programa en el sistema la cantidad de fertilizante que se utilizará y en qué momento. Mientras un cultivo en campo abierto, requeriría prender un pozo y establecer un sistema de riego poco preciso, el sistema computadorizado de esta operación reduce el desperdicio llenando los tanques y regando las plantas con la cantidad necesaria para su óptimo desarrollo.

Otro elemento controlado por la tecnología es la temperatura. Dentro de los invernaderos, la temperatura está regulada en todo momento y cuenta con medidores dentro y fuera de las áreas que envían data en vivo a un sistema computadorizado. Si la temperatura sube de 85 grados Fahrenheit, el techo de la estructura se abrirá automáticamente y los abanicos se encenderán para promover el flujo del aire y restaurar el ambiente correcto. Un sistema de toldos o paños de protección previene que entren insectos del exterior mientras el techo está abierto.  De igual manera, si el sistema detecta lluvia, el techo se cerrará automáticamente.

Para obtener más recursos e información sobre las actividades y colaboraciones sobre el cambio climático de Monsanto, visite monsanto.info/climatech15, monsanto.info/cccoll15 y lea el informe de sostenibilidad de 2015 de Monsanto, “Grow Better Together”.

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