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Perspectiva de un médico sobre el glifosato y las etiquetas de los alimentos

Perspectiva de un médico sobre el glifosato y las etiquetas de los alimentos

Por Daniel Goldstein, M.D.
FAAP, FACMT, FRCP(C), DABCP
Fellow Senior de Ciencia
Líder de Ciencias Médicas y de Extensión
Compañía Monsanto

(Publicado en la edición de junio de la Revista Galenus.)

Como pediatra, padre, y empleado de Monsanto, no hay nada más importante para mí que la seguridad de los productos que vendemos, y por eso quiero responder a algunos anuncios recientes que han sido diseñados para generar miedo injustificado y preocupación por el herbicida glifosato.

Nuestros productos, incluyendo los herbicidas a base de glifosato, están diseñados para ayudar a los agricultores a producir alimentos para nuestro mundo en crecimiento de manera más sostenible. Al igual que otros herbicidas en el mercado, el glifosato es cuidadosamente evaluado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) y muchos otros organismos reguladores alrededor del mundo. La conclusión de todos estos reguladores es que el glifosato puede ser utilizado con seguridad si se siguen las instrucciones de la etiqueta. Permítame hablar directamente: el glifosato no es carcinógeno.

Parte de mi responsabilidad en Monsanto es revisar personalmente los datos de seguridad de cada producto que ofrecemos para determinar que el producto pueda ser utilizado de forma segura de acuerdo a las instrucciones de la etiqueta. Esa es una responsabilidad que tomo muy en serio, y estoy muy orgulloso de nuestro compromiso con la seguridad de los productos.

Ahora, sobre estos anuncios recientes.

Actualmente, hay un debate político en Washington, D.C., sobre un proyecto de ley conocido como la “Ley de etiquetado de alimentos seguros y asequibles”. Junto a muchas otras organizaciones y entidades, Monsanto es miembro de una coalición que apoya esta legislación para proporcionar un estándar nacional uniforme para el etiquetado de alimentos que contienen ingredientes modificados genéticamente (MG). Los grupos que se oponen a este proyecto de ley, han estado comprando anuncios recientemente en las publicaciones del Capitolio de los Estados Unidos. Esos anuncios están diseñados para evocar miedo sobre prácticas y herramientas agrícolas comunes, incluyendo el glifosato.

Específicamente, los anuncios citan una reciente clasificación del glifosato como “probable carcinógeno” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés). (Curiosamente, la IARC también clasifica trabajar como peluquero o trabajar el turno de noche como “probables carcinógenos”.) Aquí están los hechos: la clasificación de la IARC para el glifosato se basa en una evaluación limitada y selectiva de sólo una parte del total de datos disponibles sobre el glifosato. De hecho, contradice los resultados de las agencias reguladoras alrededor del mundo, así como otros tres programas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que han evaluado el glifosato. En pocas palabras, no hay evidencia creíble de que el glifosato es un carcinógeno.

Sin embargo, ese importante contexto está ausente en los anuncios políticamente motivados, comprados y pagados por grupos de activistas. En cambio, los anuncios sugieren que el uso del glifosato en cultivos modificados genéticamente (MG) es justificación para el etiquetado obligatorio de los alimentos elaborados con cultivos MG. Este argumento pasa por alto el hecho de que los agricultores orgánicos y convencionales utilizan una variedad de pesticidas para controlar las malezas, insectos y enfermedades de las plantas.

Las etiquetas alimentarias deben proporcionar a los consumidores información relevante, basada en la ciencia y útil. Una etiqueta OMG obligatoria en los productos alimenticios no daría a los consumidores toda la información sobre si se ha utilizado un plaguicida en particular en la producción de ese alimento. Independientemente del método de cultivo, sin embargo, es muy importante entender que todos los plaguicidas registrados en los Estados Unidos son cuidadosamente evaluados por la EPA antes de lanzarse al mercado.

Invitamos a cualquier persona con preguntas acerca de la seguridad del glifosato a obtener más información aquí. También puede conocer más sobre la Ley de alimentos sanos y asequibles aquí. Por supuesto, también gustosamente contestamos preguntas sobre el glifosato u otros temas en Discover.Monsanto.com.

Si desea conocer más sobre el trabajo que hacemos en Puerto Rico, por favor visite www.monsanto.pr/es, y siga nuestra compañía en Facebook® en facebook.com/monsantopuertorico.

Sobre el Dr. Daniel Goldstein:
Daniel Goldstein es el director de ciencias médicas y extensión en Monsanto. Es pediatra, médico toxicólogo y farmacólogo clínico de profesión, y durante los últimos 10 años su rol en Monsanto se ha dedicado a la seguridad y la salud humana, con un enfoque en las comunicaciones con el público en general y con médicos, nutricionistas y otros científicos, tanto en los Estados Unidos como alrededor del mundo. Daniel completó su especialidad en Biología Molecular en la Universidad de Wisconsin en 1976 y su título de médico en la Universidad Johns Hopkins en 1981, seguido por una residencia en pediatría en la Universidad Johns Hopkins y una especialización en Farmacología Clínica y Toxicología Médica de la Universidad de Toronto. Está certificado por las Juntas Americanas de Pediatría, Toxicología Médica y Farmacología Clínica, y por el Real Colegio de Médicos de Canadá (Pediatría).

Antes de Monsanto, Daniel laboró por 10 años en su práctica privada en Denver, Colorado, proveyendo consultoría en el área de toxicología clínica, ocupacional, ambiental y forense. Ingresó al Departamento Médico de Monsanto en 1998, fue nombrado Fellow Senior de Ciencias en 2002, y actualmente se desempeña como director de ciencias médicas y extensión, en el área de asuntos regulatorios. El Dr. Daniel Goldstein ha participado extensamente en asuntos sobre la biotecnología vegetal, plaguicidas, y asuntos de salud ambiental en niños, y fungió en el Comité Asesor de Protección de la Salud Infantil de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), como miembro del Consejo Consultivo de Ciencias de la EPA para la evaluación del riesgo de cáncer por exposición a carcinógenos a temprana edad, como asesor de la Comisión para la Cooperación Ambiental del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con respecto a la elaboración de indicadores internacionales de salud infantil, así como miembro de la Junta de Directores del Colegio Americano de Toxicología Médica.