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LA IMPORTANCIA DE SER MÁS EFICIENTES EN EL USO DE LA TIERRA

LA IMPORTANCIA DE SER MÁS EFICIENTES EN EL USO DE LA TIERRA

(Originalmente publicado en Hablando Claro)

Cada año se reduce la superficie de tierra cultivable a nivel mundial. Un problema que se da al tiempo que aumenta cada vez más la cantidad de personas a las que es necesario alimentar. Se espera que en 2050 hayan más de 9770 millones de personas compartiendo este planeta, un 40% más que en 2010. Para poder dar de comer a todos, será necesario aprovechar hasta el último centímetro de tierra fértil. ¿Cómo conseguirlo? La agricultura moderna nos da algunas claves.

En primer lugar debemos preguntarnos por las razones que provocan una continua reducción de la superficie de tierra cultivable. Aquí entran en juego tres grandes factores: la erosión del suelo, la degradación, y la desertificación. El primero de ellos hace referencia a la pérdida absoluta de la capa superficial del suelo y sus nutrientes; la degradación, en cambio, es un cambio en la salud del suelo que resulta es una disminución de su capacidad dentro de un ecosistema. La desertificación, por último, es otro término común utilizado para referirse a la degradación de la tierra en zonas de tierras áridas o el cambio irreversible de la tierra, es decir, que ya no puede ser recuperada para su uso originario.

El 90% del crecimiento actual en la producción agrícola se debe a rendimientos más altos o a la intensificación de cultivos, según la FAO. Tan sólo el 10% restante se produce gracias a la ampliación de la superficie de las tierras. Es aquí donde entra en juego la agricultura moderna, protagonista de uno de los grandes objetivos de la industria alimenticia: conservar las tierras cultivables que se tienen actualmente aprovechando las nuevas tecnologías para hacer un uso más eficiente de este recurso.

Herramientas como el análisis de datos permiten a los agricultores tomar decisiones en tiempo real, pudiendo actuar de la mejor forma con respecto a la planificación de cultivos o alertas climatológicas, entre otras cuestiones. Asimismo, la utilización de sensores también es efectiva al permitir tener un control preciso de la salud del suelo o la humedad a la que se exponen los cultivos, así como las necesidades puntuales de cada plantación. Además, el uso cada vez mayor de drones y satélites que permiten generar imágenes en tiempo real y de alta definición, impulsan el camino de la agricultura de precisión, la cual busca aprovechar toda esta información para usar menos y producir más.

El laboreo de conservación, —sistema de laboreo que reduce la pérdida de suelo causada por la lluvia y el viento—; o los cultivos de cobertura, —que protegen el suelo repeliendo enfermedades, entre otras cosas—, son otras de las herramientas que se ponen en práctica en el entorno de la agricultura moderna con el objetivo de proteger el escaso suelo fértil que aún está disponible.

Los agricultores siempre han cuidado de sus tierras y son los que mejor entienden la importancia de contar con un suelo sano. Es ahora, más que nunca, cuando se debe hacer todo lo posible por ayudarles a mantener la tierra en buen estado. Y las prácticas de la agricultura moderna deben aumentar su presencia para colaborar lo máximo posible.